21 Postales (19): Auristela Cabral Bermúdez, Santiago, 1925

Como las postales son objetos para enviarse, casi todas las que forman mi colección han sido adquiridas en remotos lugares de Europa y los Estados Unidos. Esta de la Calle El Sol la adquirí en un anticuario cerca de Glasgow.
Miguel D. Mena - 17 de Julio de 2017 - 12:08 am - Deja un comentario

En una postal cada detalle tiene su significado. Hay un equilibrio en la importancia de sus componentes: la imagen, el remitente, el lugar de donde se envía, los sellos, los matasellos, la caligrafía.

Desde el último lustro del siglo XIX, apoyada por el desarrollo de la imprenta y los medios de comunicación –primero los marítimos y luego los aéreos-, las postales se convirtieron en la primera experiencia multimediática de la modernidad. Se podía ver y leer, exponer y apelar a la brevedad.

Esta postal de la Calle El Sol de Santiago de los Caballeros forma parte de una serie publicada hacia 1925. Lo particular de la misma es el estampado particular de la leyenda. Inferimos que su producción data de ese o tal vez poco después, debido a que en una de esas imágenes se aprecian las inundaciones sufridas en ese año, y que afectaron particularmente el tránsito por la ciudad.

Como las postales son objetos para enviarse, casi todas las que forman mi colección han sido adquiridas en remotos lugares de Europa y los Estados Unidos. Esta de la Calle El Sol la adquirí en un anticuario cerca de Glasgow.

No le había dado gran importancia, salvo por la imagen. En octubre del 2013, convocados por el siempre generoso Rafael Emilio Yunén en el acogedor jardín de su casa, disfrutamos de una hermosa velada viendo mis postales santiagueras. Entre evocaciones de tantos Santiagos mágicos, apareció el reverso de esta postal y el arquitecto Pedro José Vega afirmó que la Auriestela firmante era “la madre de los Reid Cabral”.

Calle del Sol, 1925

La remitente era Auriestela Cabral Bermúdez (1901-1988), parte de una histórica familia santiaguera, tanto por los ascendientes como por los descendientes. La destinataria era Margaret Reid, residente en Aberfeldy, Escocia.

La caligrafía es insegura, la redacción un tanto deficiente. Era reveladora de que o no dominaba el inglés o no había sido alfabetizada con el reconocido método de la caligrafía Palmer, entonces en boga.

El texto es simple, habitual:

Dear Sister:

I send this postal for you know that I am thinking of you and also for you to see something from Santiago.

I have made a packet whith something for all you. I am expect that any are gone. How this packet is not very very little I am afraid that if I send it you by post they can be lost.

Sincerly

Auristela

(Querida hermana:
Te envío esta postal para que sepas que estoy pensando en ti y también para que puedas ver algo de Santiago.
He hecho un paquete con algunas cosas para todos ustedes. Espero que hayan partido. Como este paquete no es muy pequeño, me temo que si te lo envío por correo se pueden perder.

Sinceramente,

Auriestela)

A una acuciosa investigación de Jaime Alberto Read Ortega le debemos valiosas informaciones sobre los orígenes de los Reid Cabral (http://www.idg.org.do/capsulas/octubre2011/octubre20111.htm)

Nacido en 1887, William Reid se dedicó tempranamente al mundo bancario. A los veinte años se trasladó como empleado del Royal Bank of Scotia a Nueva York, comenzando ahí un periplo que lo conduciría a Santiago de los Caballeros. En 1921 se casa con Auriestela Cabral Bermúdez y en 1930 se trasladará a Santo Domingo, donde vivirá hasta el final de sus días, en 1973.

La foto-postal de Auriestela debía ir dentro de una carta o un paquete, por la carencia de estampas postales. Es curioso que su firme esté hecha a lápiz. El texto no es espectacular: revela la típica inseguridad en torno a lo confiable de nuestro sistema de correo. También hay que tomar en cuenta las largas travesías y la cantidad de trasbordos que debía hacer un envío desde Santiago de los Caballeros hasta Escocia. La vía regular para entonces era la salida por Sánchez o Puerto Plata, y las escalas que la mayoría de las veces era realizada por Nueva York.

También es revelador el deseo de mostrar “algo de Santiago”. Lo “mostrable” de una ciudad es su genius loci, el encanto que promueva admiración o emociones, lo visible. “Lo visible” del Santiago de entonces gira en torno lo que se puede ver desde el Palacio Consistorial y aquí, en particular, lo más destacado de la ciudad: su Calle El Sol en el panorama donde el Parque e iglesia están presentes.

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.