Rumbo promiscuo del cine dominicano

Eso da la impresión de que no hay esperanzas de adelanto en perspectiva. Y es lógico tener ese panorama debido al atraso en políticas culturales.
Etzel Báez - 16 de Julio de 2017 - 12:07 am - Deja un comentario

El cine dominicano se rumbeo por el rentismo: producir películas no productivas a partir de jugosas y cuantiosas inversiones mediante la ley de cine. Las consecuencias sociales, graves, ya está dando sus frutos: perdida de público y, por ende, descalabro de sectores productivos que se supone deberían estar posicionados en el mercado luego de los 6 años que tiene la ley.

Las dificultades se expresan, en el mercado, en asuntos tales como el no poder dar cumplimiento, por parte de distribuidores y exhibidores, de obligaciones tales como la Cuota de Pantalla y porcentajes regulados que deben engrosar la promoción del cine dominicano integralmente.

Esto se comienza a hablar ahora. Por en cuanto lo que más se ve, o lo único que se resalta como el éxito de una presumible industria dominicana del cine es la participación en festivales de cine de fama internacional.

Cuando un sector es rentista en las condiciones en que se viene realizando, las consecuencias sociales vienen en cola: desempleo, generando pobreza, y frustración incluso en la mayoría de los proyectos, y traumas en otros que jamás obtuvieron espacios de difusión y por ende siquiera reconocimiento social y cultural -que es lo más preciado para un artista-.

Eso da la impresión de que no hay esperanzas de adelanto en perspectiva.  Y es lógico tener ese panorama debido al atraso en políticas culturales. Hay un efecto fulminante sobre los actores de tarea económica, sobre la credibilidad del sector y del mismo país, y sobre el esfuerzo del sector y su competencia para hallar un nuevo camino.

El estado en que estamos, sin embargo, no representa una crisis pues donde no hay desarrollo no se puede hablar de crisis. Crisis generalizada de sectores productivos es la espada sobre cualquier sector económico. No obstante, la situación creada genera inconvenientes que nos avisa que la forma de producir películas no es la indicada. Nos dice, esa realidad, que debemos cambiar el rumbo, y eso es una oportunidad si lo reconocemos como tal. Insistir en esas rutinas jamás tendrá efectos diferentes, por más bien planteados que estén en términos legales y contables y administrativos.

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