Giorgio –Jorge-La pira, el alcalde parte 1

En Italia se conoció el “lapirismo”, como el sistema de renovación espiritual, por encima de su realización material.
José Gómez Cerda - 18 de Mayo de 2017 - 12:06 am - Deja un comentario

Giorgio (Jorge) La Pira es el modelo de funcionario administrativo cristiano.

Nacido en Italia, en 1904. Se desempeñó como Alcalde de Florencia en la década del 50; puede ser calificado como el hombre consagrado a un modelo de Alcalde  (Síndico), por sus principios y ejemplos.

“Dios forja las almas para fijar y afinar en ellas la virtud, como el martillo fija el metal precioso para darle su definitiva belleza”.

En Italia se conoció el “lapirismo”, como el sistema de renovación espiritual, por encima de su realización material. El “lapirismo” se refiere al estilo de vida y de trabajo de Jorge La Pira.

ANTECEDENTES:

Es interesante conocer el ambiente que se daba en Italia antes de Jorge La Pira entrar a la escena política, pues son muchos sus antecesores; además Italia ha sido un país con mucha tradición social.

Desde 1891, año de la encíclica Rerum Novarum, se comenzaron a celebrar en Italia los “Congresos Católicos”, en las que se hicieron importantes aportes en el mundo social.

Uno de los personajes más importantes desde fines del siglo pasado fue Rómulo Murri, un sacerdote nacido en 1870, fundador de la revista “Vida Nueva”, especializada para el mundo universitario; además fue el creador de la Federación Universitaria Católica (FUCI), en 1898, también inició la publicación de “Cultura Social”.

En 1900 Rómulo Murri encabezó un “Movimiento de la Democracia Cristiana”; un año más tarde, el 18 de enero 1901, el Papa León XIII publicó la encíclica “graves de Conmuni”, para definir lo que era la Democracia Cristiana, diferenciándola de la “Democracia Social”, un movimiento que para esa época era materialista y colectivista.

León XIII expuso que la democracia cristiana debía tener como característica fundamental el proteger la acción de los cristianos y revalorizar a la clase obrera.

En 1903 el nuevo Papa Pío X condenó el neo-modernismo y a la democracia cristiana, no por su contenido ideológico, sino por la acción de sus dirigentes.

En 1903 se constituyó la “Unión Popular”, un movimiento de proyecciones políticas, pero bajo la dirección de los Obispos. Junto a     “Unión Popular” estaban: la “Asociación Electoral”, la “Acción Económica y Social” y la “Juventud Católica”, todas regidas por la jerarquía católica. La “Unión Popular” fue un movimiento confesional.

Romulo Murri quedó excluido por la Jerarquía Católica, por mantener posiciones diferentes, él siguió en la política, pero alejado de la Iglesia.

Durante la I guerra Mundial se paralizaron las actividades sociales en Italia, como en casi todos los países europeos.

Terminada la guerra, Luigi Sturzo (1871-1959), sacerdote, se dispuso a organizar un partido  político, el cual se formó a fines de 1918, quedando constituido formalmente el 17 de enero de 1919 con el nombre de “ PARTIDO POPULAR ITALIANO (P.P.I.)

El Partido Popular Italiano logró llevar miembros al Parlamento. El jefe de ese equipo de legisladores fue Alcides de Gasperi (1881-1954), antes de que Mussolini llegara al poder.

En 1921, Luigi Sturzo y Alcides de Gasperi, ambos del P.P.I. iniciaron unas relaciones internacionales con partidos similares doctrinariamente, se reunieron con dirigentes del Partido Centro y el Partido Popular de Baviera, ambos alemanes, dando los primeros pasos para crear una internacional de partidos de inspiración cristiana.

Cuando Benito Mussolini tomó el poder en Italia, inmediatamente enfrentó a los líderes políticos que eran contrarios al fascismo. Alcides de Gasperi fue encarcelado varias veces por los fascistas de Mussolini, tuvo que refugiarse en la Biblioteca del Vaticano, donde trabajó durante varios años como traductor.

En 1924 Luigi Sturzo se vio forzado a abandonar Italia; vivió exiliado durante la dictadura fascista, residiendo en Francia, Inglaterra y los Estados Unidos.

En 1926, el gobierno fascista disolvió el “Partido Popular Italiano (P.P.I.)”. En 1927 Luigi Sturzo escribió una obra titulada “Italia y el Fascismo”.

En 1931 EL Papa Pío XI escribió “Nos Abbiamo Bisogno” (No tenemos necesidad), que es una condena al fascismo, y una defensa de la Acción Católica; además ese mismo año apareció su encíclica “Cuadragésimo Anno”, para conmemorar el 40 aniversario de la famosa Rerun Novarum.

ACTIVIDADES DE LA PIRA

En 1933 Jorge la Pira dirige la revista “Principios”, enfrentado al régimen de Benito Mussolini, calificando al fascismo parecido al nazismo de Hitler, ya que ambos se basaban en las injusticias y en la violencia. La revista fue suspendida por las autoridades.

La Pira vivió muchos años en la clandestinidad, después empezó a participar en las Conferencias de San Vicente de Paul, la obra iniciada por Federico Ozanam, dedicada a obras de caridad y justicia social a favor de los pobres, llegando a ser Presidente regional de esa organización.

“Los derechos enraizados en la solidaridad, presuponen para subsistir, la existencia de comunidades que sean su sostén.”

“También esas comunidades tienen sus derechos esenciales que no pueden ser desconocidas por el Estado”.

A la caída del régimen fascista de Benito Mussolini, se reorganizó en Italia el Partido de la Democracia Cristiana, entre sus principales líderes estaban Alcides de Gasperi, Luigi Sturzo y Amitore Fanfani.

De Gasperi fue proclamado Jefe del Partido Demócrata Cristiano y Miembro del Consejo Nacional de Liberación. En 1945 fue designado Primer Ministro de Italia.

Mientras tanto Jorge La Pira se desempeñaba como Profesor de derecho romano. Más tarde, en las elecciones de 1946 fue electo Diputado. En esas elecciones la Democracia Cristiana obtuvo el 35 % de los votos en la primera elección después de la caída de la dictadura fascista, obteniendo 207 diputados, y la elección de Alcides de Gasperi como Presidente del Consejo, Jefe del Gobierno.

En el interior de la Democracia Cristiana se presentaban dos tendencias: el ala avanzada, encabezada por Amitore Fanfani, Jorge La Pira y otros; y el ala conservadora, dirigida por Alcides de Gasperi y Luigi Sturzo. Los primeros aspiraban a la aplicación global del programa de gobierno del partido, quemando etapas; los otros preferían ir por etapas, sin romper el ritmo, aunque no se cumpliera el programa completo.

La política de la democracia cristiana italiana fue aceptada por la mayoría de la población; en su programa de gobierno estaba la expropiación de la tierra insuficientemente explotada, para ser entregada a familias de agricultores, con ayuda financiera del Estado, además la creación de una Caja Económica para respaldar la Reforma Agraria y la ayuda técnica necesaria para los hombres del campo que trabajan la tierra.

En las relaciones exteriores el Gobierno de Alcides de Gasperi encontró importantes aliados como fueron Konrad Adenauer, que gobernaba en Alemania y Robert Schuman, de Francia. Los tres son los Padres de la integración económica y política de Europa, quienes políticamente eran del socialcristianismo o democracia cristiana.

En 1948 se celebraron nuevamente elecciones en Italia. La Democracia Cristiana aumentó su votación obteniendo el 48.5 % de la votación total, siendo designado nuevamente Alcides de Gasperi como Jefe del Gobierno Italiano. Jorge la Pira resultó nuevamente electo como Diputado.

La Pira pasó a ocupar el cargo de subsecretario del Ministerio de Trabajo. Ahí pudo conocer más de cerca la realidad de la clase trabajadora italiana, las leyes laborales y las relaciones obrero-patronales, además el desarrollo del sindicalismo.

Desde ese cargo se proyectó a nivel nacional, participando en eventos nacionales y actuando a favor del sector más desposeído que es la clase trabajadora.

En junio de 1951, Jorge La Pira fue presentado como candidato para Alcalde de la ciudad de Florencia.

En las elecciones anteriores, esa localidad había sido ganada por los comunistas, ellos habían logrado un 55% de los votos, mientras que la Democracia Cristiana sólo había obtenido un 24%.

Con la presentación de Jorge La Pira como candidato, la democracia cristiana subió a un 36%,(12% más que las pasadas elecciones) mientras que los comunistas bajaron al 43% (12% menos ). Así, con el respaldo de otros grupos políticos, el Consejo Comunal de Florencia eligió a Jorge La Pira como Alcalde, con 60 % de los votos contra 40 % para los comunistas. Era la primera vez que un Cristiano sería Alcalde en esa histórico ciudad.

EL ALCALDE

Jorge La Pira desarrolló sus actividades políticas cuando la corriente de las encíclicas “Cuadragésimo Anno” y “Divini Redemtoris” estaban en plena divulgación; también los radiomensajes que dirigió el Papa Pío XII, como fueron las nuevas condenas al liberalismo capitalista, recordando que el Bien Común se antepone al bien privado; además la necesidad de tener una clara conciencia social, renovando valores tradicionales, en especial saber denunciar las injusticias sociales de las cuales uno es testigo o tiene amplios conocimientos de su existencia.

Siendo Alcalde, La Pira llevó una vida sencilla, sin los protocolos que generan los cargos políticos. Dormía en una celda en el Convento de San Marcos, como lo hacían los frailes religiosos, en un humilde cuarto que sólo tenía como muebles una cama y una mesa.

La Pira consideró que lo más importante para un funcionario público es luchar contra el grave problema del desempleo. De nada vale hablar de la dignidad de la persona humana y de cualquier modelo de sociedad, lo primero debe ser una organización que tenga por objetivo crear nuevos empleos, necesarios para que cada trabajador pueda obtener el sustento de él y de su familia.

“El hombre es un ser condicionado por el resto de la naturaleza, y por las interrelaciones derivadas de la vida social; logra su liberación en la medida en que esos condicionamientos son dirigidos por él, en la realización de valores rectamente jerarquizados, cuya cúspide se abre a la trascendencia”.

LA EMPRESA “LA PIGNONE”

Snis-Viscosa era un grupo industrial que administraba una empresa en Florencia. A fines de 1953 decidió cerrar las dos fábricas que componían el complejo llamado “La Pignone”, en el que trabajaban cerca de 2.000 obreros.

Los patronos abandonaron la empresa para que las autoridades se encargaran del asunto. Los trabajadores, respaldados por las organizaciones sindicales y el Alcalde Jorge La Pira, se movilizaron, logrando el respaldo del Gobierno y las autoridades civiles y religiosas.

El gobierno incautó el pasaporte del Presidente de la empresa, Sr. Marinotti, y le impuso impedimento de salida del país. Mientras tanto, el Ministro de Trabajo, Amitore Fanfani, decretó el cese de los despidos, llamando a las partes para discutir la situación.

El 16 de noviembre de 1953, los obreros ocuparon la empresa, negándose a recibir las prestaciones laborales, reclamando además, la reapertura de la empresa”La Pignone”. Esta acción fue respaldada por las organizaciones religiosas que ayudaron al sustento de los obreros que permanecían ocupando la empresa, mientras el Ministro de Trabajo, Fanfani, declaraba ilegales los despidos.

La ocupación duró 50 días. El 14 de enero de 1954 se creó “La Nueva Pignone”. Los obreros pasaron a la autogestión de la empresa, mientras tanto, el Alcalde La Pira logró que el Ayuntamiento de Florencia otorgara un préstamos a los trabajadores para que la empresa fuera reabierta a la producción, esta vez administrada y dirigida por los propios trabajadores.

Así, la “Nueva Pignone”, con respaldo del Alcalde Jorge La Pira, reorientó su producción en recipientes para gas liquido y búsqueda petrolífera, dedicándose luego a la exportación, superando su condición anterior.

CIVILIZACION CRISTIANA

En una reunión con el Cuerpo Consular acreditado en Italia, el 5 de enero de 1952, Jorge La Pira planteó su interés en celebrar una Conferencia Mundial para acercar las naciones, con la intención de asegurar a los hombres la alegría del trabajo, del hogar y de la fraternidad.

El proponía para eso tres principios fundamentales, que servirían para elevar la cultura de los pueblos.

1.- La personalidad humana. 2.- La solidaridad fundamental. 3.- Los valores espirituales.

En base a esos principios, en el mes de junio del mismo año, se celebró en Florencia, Italia, la primera reunión de “CIVILIZACION CRISTIANA “, con representación de delegados de 34 países. El tema central fue “La Civilización de la Paz”, con el contenido de que la misión de la ciudad es buscar la paz, que incluye la idea de la civilización, que no es sólo de buscar la paz material.

“En el punto de partida (de toda realidad social), hay una idea, sea verdadera o falsa”. “La base primera de la civilización es una base ideal”.

En junio de 1953 se celebró la II Reunión de la Civilización Cristiana, con representantes de 42 naciones, además varios organismos mundiales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Cruz Roja Internacional.

El tema principal fue “Plegaria y Poesía”. El poeta revela a las masas los secretos de la naturaleza, con la belleza y la armonía del lenguaje, así también, la plegaria es mensaje de paz y amor.

La III Reunión de la Civilización Cristiana se efectuó en junio de 1954, con el tema principal de “Cultura y Revelación”, cuyo contenido era la utilización de la pedagogía de un pueblo perteneciente y conducido por Dios.

“Todas las iniciativas humanas, las grandes realizaciones de la Historia y de la vida de los hombres, se deben a un gran ideal. Y cuando ese ideal es fruto de la iniciativa, de la generosidad y del sacrificio, es fácil descubrir en este dominio, aparentemente natural, la acción vivificante, aunque escondida, de la gracia divina.”

En 1955 se realizó la IV Reunión de la Civilización Cristiana, con el tema “Esperanza teologal y humana”, cuyo objetivo fundamental era unir las esperanzas humanas del trabajo y la cultura, para obtener la paz.

ASAMBLEA DE ALCALDES:

En la Semana Santa de 1954 se celebró en Ginebra, Suiza, una reunión de la Cruz Roja Internacional, en la que participó Jorge La Pira, como Alcalde de Florencia. El contenido de los temas discutidos motivó en él la idea de hacer algo parecido, pero con Alcaldes.

Tomando la idea central de esa reunión, pero comprobando que sería muy costoso y casi imposible reunir a todos los Alcaldes del mundo, se dedicó a convocar a varios Alcaldes o Síndicos de capitales de países importantes.

En octubre de 1955, convocado por el Alcalde Jorge La Pira, se celebró en Florencia, Italia, la PRIMERA ASAMBLEA DE ALCALDES, a la cual asistieron Alcaldes de 36 capitales del mundo.

Los temas tratados fueron centralizados en tres ideas fundamentales:

1.- Salvaguardia del patrimonio material y espiritual de los pueblos.

2.- La renuncia a la guerra como medio de solución a los conflictos entre los Estados.

3.- El conflicto armado sólo representa la destrucción de la civilización misma y del Hombre.

Jorge La Pira habló fundamentalmente sobre la importancia y la función social de la ciudad en la historia y la civilización del hombre.

“Las ciudades están destinadas a la formación espiritual y material de las futuras generaciones”.

“Las personas están enraizadas en la ciudad, como el árbol en el suelo”.

Jorge La Pira planteó su visión de que en la ciudad debe haber un sitio para una de las necesidades de la persona humana.

° Un sitio para curarse: EL HOSPITAL. ° Un sitio para educarse: LA ESCUELA. ° Un sitio para el amor fraternal: EL HOGAR, ° Un sitio para el trabajo: LA OFICINA Y EL TALLER. ° Un sitio para rezar: LA IGLESIA. ° Un sitio para las diversiones: PARQUES Y CENTROS DE DIVERSIONES SANAS.

“Cuando se conduce la investigación hacia núcleos más elementales, la raíz metafísica se manifiesta indiscutiblemente ante la mirada del estudioso”.

Como Alcalde de una ciudad importante, y en un encuentro con otros Alcaldes, Jorge La Pira quería hacer ver las tareas fundamentales de un funcionario público, encargado de administrar los bienes y patrimonios de una ciudad.

“Las ciudades no son patrimonio nuestro, del cual se puede disponer a nuestro antojo. Son patrimonio de otros… de las futuras generaciones, a las cuales nadie puede privarlas de su derecho y su esperanza.”

“En el descubrir el valor y el destino de la ciudad y en el afirmar el derecho inalienable que tienen sobre ellas las generaciones futuras, y en el afirmar, por tanto, que las generaciones presentes no tienen derecho de dilapidarlas o destruirlas.”

–          CONTINUA…

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