Tres años sin mi hija

Sustracción y retención internacional de menores en República Dominicana

Miami; Fl.- La última vez que su padre la vio, aquel octubre de 2014, el llanto de Jayline se entremezclaba con el ruido en la terminal del aeropuerto de Gran Caimán; la madre había decidido llevarse a la pequeña de año y medio a su natal Santiago para unas supuestas vacaciones de las que nunca regresó. Ahora forma parte de las casi cuarenta solicitudes anuales que recibe el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI), en virtud del Convenio de La Haya sobre la Sustracción Internacional de Menores vigente en la República Dominicana.

“No pasa nada, vas a volver y me verás pronto”, fue el consuelo de Willem Jacobs a su hija, con la certeza de que Jayline regresaría a su residencia habitual en George Town (Gran Caimán) dentro de tres semanas, como indicaba el boleto de retorno que les había comprado a ella y a Jarolin Aracena González, la madre.

Junto a 110 naciones, República Dominicana es signataria del Convenio de La Haya del 25 de octubre de 1980, tratado multilateral que busca proteger a los niños que son sustraídos y retenidos por uno de sus progenitores al traspasar las fronteras internacionales y que exige ordenar la restitución del menor dentro de un periodo de seis semanas.

“Yo le dije que ya no quería estar con él, que me iba para República Dominicana con mi hija a estar con mi familia y que si él quería que fuera a verla”, argumenta Aracena.

I know you lying, you have to coming back’’, fue la respuesta de Jacobs según la traducción de Jarolin, una santiaguera a la que este conoció en Vic’s Bar, donde trabajaba ella desde que llegó a la isla británica en 2008.

Aunque la mujer insiste en que fue enfática sobre su partida sin regreso de George Town, el padre presenta pruebas, como la carta de incumplimiento laboral de sus últimos empleadores del supermercado Foster’s Food Fair, que indican lo contrario. Employment Letter Termination

“Ella incluso me envió todos los papeles necesarios para sacarle la visa de retorno a Jayline”, dice Jacobs. Pero Jarolin empacó sus cosas, dejó otras que aún se apilan en el ático de Willem y, según ella, informó en el trabajo que no sabía si volvía. Visa Caimanera para supuesta segunda entrada de Jayline

“Él no había venido a declararla y ya la niña iba a cumplir dos años”, se queja la mujer, que tiene otro hijo de una relación anterior. “Ya tú puedes ver si era un hombre que tenía buenas intenciones con nosotros”.

Jacobs, Director Operacional de la Autoridad Portuaria de la Islas Caimán (Reino Unido) desde hace 23 años, y Aracena, quien había emigrado de Santiago de los Caballeros por una oferta de trabajo como camarera en George Town, mantenían una relación libre desde 2010, en la que procrearon a Jayline.

A sus siete meses de gestación, Jarolin alega que decidió regresar a la urbanización Libertad (Stgo.) a casa de su madre, por la “renuencia” de Willem y “el miedo” a que su esposa, que vive en Florida con el hijo autista de ambos, se enterara.

“Ella sabía desde el principio que yo estaba casado, pero separado”, dice Jacobs, aclarando que eso “nunca cambiará” por el compromiso que tiene hacia su hijo con necesidades especiales y que a su entender, es prioritario. Carta de una amiga de Willem Jacobs

“Me escribía cuando quería, nunca me mantuvo con la barriga”, recuerda Jarolin, quien se había mudado con una amiga en Caimán durante su embarazo. “Yo seguí todo el tiempo trabajando como cajera en el supermercado y con eso me mantenía”.

Conforme a las facturas que guarda Jacobs y aún con la corroboración de que Jarolin había estado saliendo con un colega de él en torno al tiempo en que esta confirmó su preñez, Willem pagó la renta de Aracena mes tras mes y la asistió económicamente con la lista de compras, preparativos del parto y hospital hasta el nacimiento de Jaylene en Santiago, en marzo de 2013.

“En ningún momento le negué mi embarazo, él lo que quiere es buscar motivos” reprende Jarolin. “Yo tenía cinco años con ese señor (…) ¡¿Cómo voy a estar yo jodiendo en la calle con otro hombre y llevarle una barriga a él?!”

Al agotársele la licencia de maternidad, la madre decide dejar a la niña de dos meses al cuidado de su abuela Reina Lindaura González y retornar a Caimán, pero a casa de una amiga, pues quería “castigar” a Jacobs y que este “le pusiera las cosas claras”.

“Sin saber si era mía, tome el riesgo de mandarla a buscar y mudarlas conmigo”, explica Willem.

Al regreso de Jayline a Caimán desde la Ciudad Corazón, bebé en brazos y un resultado de paternidad 99% positivo, el padre inició el proceso para hacerle la ciudadanía británica la niña de cuatro meses en ese entonces. “Pero tardó muchísimo”, dice Aracena. “Como un año, porque él no quería que la esposa se diera cuenta”. Subvención de estado Nacionalidad Caimanera para Jayline

Willem desmiente lo anterior aclarando que ese proceso no es inmediato, pues hay que esperar a que toda la documentación esté en regla. “Le saqué una residencia provisional en lo que se podía procesar la ciudadanía que le corresponde por derecho”.

Lo que Jacobs desconocía era lo caro que le iba a costar no figurar en el Acta de Nacimiento de Jayline desde un inicio; razón fundamental que sustentan los jueces del primer tribunal de Santiago al negarle tanto la demanda inicial de restitución de la menor a su residencia habitual en Gran Caimán, que hiciera en mayo de 2015, como el recurso de apelación que interpusiera diez meses después sin resultado alguno.

“Es evidente la falta de conocimiento de los jueces sobre las leyes y tratados internacionales”, dice el Dr. Juan Manuel Suero, uno de los abogados apelantes.

De igual forma, el abogado plantea que en nuestro país existen aspectos culturales muy arraigados que interfieren con el mandato de las leyes, asimismo, poca disposición del Estado para velar por el cumplimiento de los Convenios y de las mismas normas establecidas por la Suprema Corte de Justicia.

“Él mantuvo esa barriga oculta hasta que yo llamé a la esposa a Estados Unidos (porque yo soy bilingüe, yo hablo inglés) y le conté la situación”, explica Aracena, también reclamando que Jacobs la maltrataba y amenazaba con deportarla y quedarse con Jayline si se mudaba de su casa.

“¿Esas son cosas de una persona con corazón?”, se pregunta. “Tú como mujer ¿no quisieras desaparecerte, irte al fin del mundo con tu hija antes de que te la quiten?”.

Así fue como Jarolin se dispuso a ahorrar para solicitar una visa americana en Jamaica. Su intuición le decía que debía pensar en un futuro para Jayline y su otro hijo de nueve años cuando se le vencieran los papeles de Gran Caimán. Pero fue el mismo Willem quien terminó costeando esa solicitud, así como los gastos del viaje.

Con visa yankee en mano, la mujer ya había maquinado sus planes, unos que no necesariamente lo incluían a él.

“Yo estaba destruída, engañada, viviendo en un mundo de mentira”, describe Jarolin su sentir tras la conversación con la esposa de Willem. “Duré casi seis años con ese señor y nunca, ni de favor con los recursos que tiene, me llevó a mi otro hijo a Caimán”.

En octubre de 2014, dentro de las supuestas “vacaciones” junto a Jayline en Santiago, surge otro “paseo” en el que Aracena se dirige a Nueva Jersey (EE.UU.) dejando a la pequeña al cuidado de su abuela Reina y contrayendo matrimonio a la semana con un “hermanastro de sus primos” (con ciudadanía americana); para luego comunicarle a Jacobs su decisión unilateral de quedarse con la niña y no regresar a George Town jamás.

“Yo no encontraba que hacer, estaba buscando salida, buscando qué hacer con mi futuro, hacer mi vida”, justifica Aracena. “A mi igual me gustaba él como persona y tomé esa decisión porque ya lo de Willem y yo no iba bien”.

Jarolin nunca pudo obtener su residencia. El “primastro/esposo” le pidió el divorcio a los dos meses de casada y el maravilloso porvenir que había diseñado para sus dos hijos se quedó estancado en el “call center por internet” para el que dice trabajar desde su casa en Santiago.

“Ahora tengo dos meses que no trabajo. Tengo mi pareja que me mantiene a los niños y el varón tiene su papá”, cuenta Jarolin, quién también recibe remesas de sus familiares en Estados Unidos, luego de que Jacobs “le diera la espalda”.

El expediente “Jacobs-Aracena”, supuesto a ser completado en seis semanas conforme a lo estipulado en el Convenio de La Haya y la resolución #480-2008 de la Suprema Corte de Justicia, lleva el mismo número de meses engavetado junto a otras 54 solicitudes similares recibidas por el CONANI en 2016.

“Justicia dilatada, es Justicia denegada”, señala el Dr. Juan Manuel Suero, quien entiende que se trata de una demora al proceso judicial que viola múltiples Derechos fundamentales y Constitucionales de la menor.

En lo que el hacha va y viene, la educación bilingüe, el seguro médico y las clases de natación a las que Willem llevaba a Jayline mientras su madre “trabajaba o hacía vida social” en George Town, han sido sustituidas por los “paseos a McDonalds, al Bravo y a la plaza” en Santiago con Jarolin. Carta colegio en Caimán Jayline Aracena

Ella, aunque admite que la niña “siempre ‘mienta’ a su papá”, únicamente lo dejaría llevársela de llegar a un acuerdo judicial y de manutención.

El anhelo de Jacobs, que no tiene información de Jayline desde marzo de este año, es “rescatar” a su hija y proveerle las mejores oportunidades que se sabe capaz de ofrecerle. “Estando bajo mi cuidado podría entregarle el mundo”, dice afligido.

Un parecer muy distinto al de la madre, quien considera que Willem no tiene más excusa que ser un hombre malo, egoísta y sin corazón que no va Santiago a ver a Jayline porque, al parecer, todavía está interesado en ella y quiere castigarla, cuando en realidad, el daño se lo está haciendo a su hija.

“Si la niña está en China, él, como verdadero padre, va a China”, dice Jarolin sobre la ausencia de Willem. La misma ausencia que él justifica con el “miedo a caer preso por cargos de manutención, perder su trabajo y dejar a su otro hijo sin sustento, e incluso, que le quiten su propia vida”.

Obviando el hecho de que en República Dominicana predomina el matriarcado, y de que, conforme a las averiguaciones de Jacobs, “la madre tiene sus enllaves dentro del sistema”, a Willem, la justicia criolla le ha negado todo.

“Pero él sigue insistiendo”, comenta Jarolin. “Parece que los abogados le están quitando dinero, le dicen ‘sigue apelando, sigue apelando’”, supone ella.

Lo que empezó como una petición de sustracción internacional de menores incoada por el CONANI, ha ido dando tumbos de instancia en instancia hasta convertirse en una demanda por custodia. Desde Santiago hasta la Suprema, los jueces han fallado a favor de Jarolin, concediéndole al padre exclusivamente un régimen de visitas asistidas de 10am. a 5 de la tarde.

Petición padre a La Haya

Sentencia CDA No.473-2016-SSEM00008

“Es un fallo sin sentido, pues la custodia no era parte de la demanda inicial”, explica el Dr. Juan Manuel Suero.

Sin embargo, la decisión unánime de los jueces en el Cibao se apoya en el alegato de que Jacobs no figuraba en el Acta de Nacimiento de Jayline al momento de su salida de Caimán y que las evaluaciones del CONANI no han presentado indicios de maltrato ni violación a lo establecido en el artículo 67 del Código para el Sistema de Protección y Los Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes.

Aracena asegura que a falta de pruebas, Jacobs nunca obtendrá la custodia, mas no se opone a recibirlo en su casa durante las vacaciones de Jayline “hasta con el jefe de la policía si él lo que le tiene es miedo”.

“Yo sé que la esposa está dispuesta a criarla, pero yo soy su mamá, tengo salud y también estoy dispuesta”, concluye Aracena, que si en algo tiene razón, es que en las litis de este tipo quien lleva todas las de perder es el niño.

Conforme pasa el tiempo, entre el “tira y jala” de sus progenitores, aumenta el desasosiego, el desarraigo y la angustia de no saber si se es “de aquí o de allá”.

Jacobs aclara que no desea arrebatarle la niña a su madre, simplemente pide, desde su mentalidad británica, que las cosas se hagan como es debido y bajo la jurisdicción correspondiente, ya que su hija era residente y ciudadana de origen de Islas Caimán.

“Aunque no fallen a mi favor, me quedo con la tranquilidad de que cuando Jayline sea mayor, se dará cuenta de que jamás dejé de luchar por tenerla de vuelta”.

VEA la petición del padre en Change.org

Raul GonzalezSusan WiedmanWilsonsHumberto