Salud materna: Santa encontró un nuevo amigo en el Hospital Reynaldo Almánzar

Especial del Sistema de las Naciones Unidas en República Dominicana para Acento

Solo una madre puede saber qué se siente al dar a luz y Santa Ramos lo sabe bien, porque ha pasado tres veces por esa situación, aunque sus experiencias han sido bien diferentes. Es una mujer fuerte, que lidera una familia de pocos recursos que vive en La Caleta, una humilde zona de Boca Chica, aproximadamente a una hora en automóvil del Distrito Nacional. Santa se sienta en una mecedora en la galería de su casa, a dar de mamar a Jasayleen Díaz, que con solo 49 días de vida es la más pequeña en la familia.

Entre los dos primeros partos y este último, la vida de Santa ha cambiado radicalmente. Los dos primeros bebés llegaron al mundo cuando Santa era muy joven, en un centro privado de salud de Santo Domingo. Por fortuna, no hubo complicaciones graves en ninguno de los dos casos, pero Santa sufrió altas subidas de presión para las que no recibió tratamiento alguno, ni tampoco estuvo acompañada ni controlada durante las semanas anteriores, ni posteriores a los nacimientos. “No me sentía bien. El trato no fue muy bueno”, resume la madre.

Una amiga le habló de la posibilidad de cambiar de médico y tener a Jasayleen en un lugar diferente. Santa confiesa que sintió curiosidad y quiso probar en busca de una mejor experiencia. Nadie mejor que ella sabe lo delicado y lo difícil que es pasar por una sala de parto. Los años le han dado otra perspectiva de lo que es mejor para su salud y la de los suyos. Toda la familia hizo un esfuerzo económico para poder pagar los diferentes trasladados hasta el Hospital Materno Dr. Reynaldo Almánzar, un moderno complejo ubicado en Santo Domingo Norte que está implementando la estrategia Hospital Amigo del Bebé promovida por UNICEF, en colaboración con el Ministerio de Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud de República Dominicana.

Me sentí como en familia

“Allí me consultaron por primera vez, me dieron pastillas para la presión y eso me mantuvo estable. Los médicos y todas las personas que trabajan allí me atendieron muy bien. Me sentí como en familia en ese hospital”, explica Santa, para quien la experiencia de dar a luz, aunque igual de emocionante, fue radicalmente diferente en esta ocasión. Santa no solo destaca el buen trato recibido, también se muestra sorprendida de la higiene y la preparación del personal que la atendió antes, durante y después de dar a luz.

Al tener seguro del Estado y tratarse de un centro público, Santa no corrió con ningún gasto médico, por lo que únicamente tuvo que concentrarse en llegar a tiempo al Hospital el día del parto. “Me dieron unos dolorcitos a las cuatro de la mañana y me tocaba cita ese día. Salí de casa a las ocho de la mañana. Duré casi media hora parada esperando la guagua y llegué como en hora y media al hospital”. Un gran esfuerzo que tuvo su recompensa. “La doctora me esperó como si yo fuera una hija de ella. Cuando me chequeó tenía como 7 centímetros (de dilatación) y cuando entré a la sala de preparto esas mujeres me trataron a las mil maravillas. Yo no sentí tanto dolor, ni miedo, ni nada. Me sentí segura, me sentí bien. En los anteriores sentí tanto miedo que el niño no me bajaba”, recuerda Santa.

La experiencia de la lactancia

Pero la experiencia no solo fue más placentera, Santa también descubrió una nueva y mejor forma de alimentar a su hija. “Nos dieron muchas charlas, nos hablaron de la lactancia materna. No sé ni explicarlo. En realidad, no sabía que era tan importante. En los anteriores no lacté porque no le encontraba la importancia y ahora que lo pienso bien, mis dos bebés anteriores siempre estaban enfermitos. Jesayleen, no lo está”, asegura mientras aplica lo aprendido.

“Nos dieron muchas charlas, nos hablaron de la lactancia materna. No sé ni explicarlo. En realidad, no sabía que era tan importante. En los anteriores no lacté porque no le encontraba la importancia y ahora que lo pienso bien, mis dos bebés anteriores siempre estaban enfermitos. Jesayleen, no lo está.”

Santa también encontró en el Reynaldo Almánzar otros beneficios, como la facilidad para registrar a su recién nacida. La experiencia en este hospital ha cambiado la vida de Santa. Ella tiene un sueño para su hija: “Como padres siempre soñamos lo mejor para nuestros hijos. El grande quiere ser ingeniero de sistemas, el pequeño mecánico… Y ojalá la niñita sea doctora y trabaje en un hospital como el Reynaldo Almánzar”.

Hospital Amigo del Bebé y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Hospital Amigo del Bebé es una estrategia impulsada por UNICEF, el Ministerio de Salud y el Servicio Nacional de Salud, que consiste en la mejora continua de la calidad de la atención a todas las madres y sus bebés durante el embarazo, el parto, postparto y atención inmediata al recién nacido. Esta puede ser implementada en centros públicos y privados, cumpliendo con una serie de estándares de calidad como: mantener un control prenatal de calidad, asegurar una atención amigable de la madre, garantizar un parto limpio y de calidad, promover la lactancia materna y el apego precoz, prevenir infecciones en la atención del neonato y asegurar del registro del nacimiento antes de salir del hospital.

Esta estrategia contribuye de manera importante a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que fueron aprobados para la agenda 2030:

a) Al objetivo número 3 de los 17 que componen tan importante agenda trata sobre “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades” y sus dos primeros puntos resaltan:

  • Reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100,000 nacidos vivos.
  • Poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años, logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos hasta 12 por cada 1,000 nacidos vivos, y la mortalidad de niños menores de 5 años al menos hasta 25 por cada 1,000 nacidos vivos.
b) Al objetivo número 16 que plantea en su meta “proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de nacimientos”

En la República Dominicana la tasa de mortalidad materna en el 2015 fue de 106.5 por cada 100,000 nacidos vivos según las estimaciones del Ministerio de Salud Pública, lo que hace que el país se mantenga con una tasa de mortalidad materna por encima del promedio de los países de la región que es de 67 por cada 100,000 nacidos vivos. De cada 1000 niños que nacían en 2014, 25 morían antes de cumplir los 28 días, cifra muy superior al promedio de América Latina y El Caribe.

Las principales causas de las muertes maternas están asociadas a la hipertensión, sepsis (infecciones) y hemorragia. Las muertes de los bebés menores de 28 días, se deben a sepsis, síndrome de dificultad respiratoria y prematuridad. Según el Ministerio de Salud el 80% de estas muertes se podrían evitar mediante la asistencia sanitaria de calidad.

Para apoyar al país en el cumplimiento de las metas propuestas al 2030, UNICEF, el Ministerio de Salud y el Servicio Nacional de Salud, están implementando la estrategia en varios hospitales a nivel nacional.

Historias como la de Santa están sucediendo todos los días en estos centros, y se espera que cada vez más mujeres y bebés en el país puedan tener la misma atención que Santa.

Sobre la serie “Voces por el desarrollo sostenible”

Esta historia fue elaborada por el equipo de comunicación de UNICEF República Dominicana, para la serie de especiales para Acento, “Voces por el desarrollo sostenible”. Esta serie busca promover el debate sobre la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, y se vincula a los ODS 3, “Salud y bienestar” y el ODS 16, “Paz y justicia e instituciones sólidas”.