“Me tomaron una foto sin permiso por debajo de la falda”: la lucha de una joven británica por hacer del “upskirting” un delito

BBC Mundo - 11 de Agosto de 2017 - 8:03 am - Deja un comentario

Cuando a Gina Martin un hombre le tomó una foto por debajo de la falda sin su permiso, ella lo denunció a la policía.

Le tomaron la denuncia, pero su caso no prosperó. Entonces, la joven comenzó una movilización por internet para que fuera reabierto.

¿Por qué? Martin le explicó a la BBC que se considera víctima del “upskirting”, como se conoce al hecho de fotografiar a mujeres por debajo de la falda sin su consentimiento.

Este es su testimonio:

El pasado 8 de julio, estaba con mi hermana mayor en un festival de música en Hyde Park en Londres. A nuestro lado había dos hombres, que después de ofrecernos papas fritas (que yo acepté) comenzaron a comportarse de manera muy extraña.

Especialmente uno de ellos, de pelo oscuro, me miraba de arriba a abajo y se burlaba de mí con su amigo, que era rubio y más alto. De un momento a otro comenzó a frotar su cuerpo contra el mío y allí fue donde, creo yo, ocurrió todo.

En algún momento puso su teléfono entre mis piernas, con la cámara apuntando hacia arriba, y tomó una foto de mi entrepierna a plena luz del día.

No tenía idea de lo que había hecho. Estaba pendiente de que tocara una banda a la que sigo desde la adolescencia.

Sin embargo, mientras tenía la vista puesta en el escenario, vi por el rabillo del ojo que uno de los tipos, el rubio alto, estaba mirando una foto en su celular y riéndose: era la entrepierna de una mujer cubierta por una delgada línea de ropa interior. Sin duda alguna, mi entrepierna y mi ropa interior.

Entonces le agarré el teléfono y comencé a gritar que me había tomado una foto por debajo de la falda. Él, iracundo, me lo pidió de vuelta varias veces, mientras explicaba que era una foto del escenario y me sacudía para que le devolviera el teléfono.

Miré a mi alrededor y pedí ayuda. Le pasé el teléfono a una chica que estaba cerca, con la que había conversado un rato antes.

Un tipo me dijo “corre”. Tomé el teléfono otra vez y comencé a correr buscando algún agente de seguridad o de la policía. El tipo me perseguía y lo escuchaba gritar que le devolviera su teléfono.

Logré llegar hasta un grupo del equipo de seguridad, que al ver el estado en que me encontraba -y que había alguien tras de mí-, me rodeó de inmediato.

El tipo chocó contra ellos, gritando que él no había tomado ninguna foto. Uno de los guardias me dijo que le pasara el celular.

Estaba muy asustada. Los guardias llamaron a la policía y mientras llegaban escuché las primeras notas de la banda que tanto quería disfrutar.

Entonces llegaron dos agentes, un hombre y una mujer. Fueron muy amables y comprensivos. Uno de ellos me dijo que “uno debe poder ir con una falda a un festival de música donde hace 30 grados y que nada de esto le ocurra”.

Pero después de interrogarnos por separado, el policía hombre me dijo, como disculpándose:

“Lastimosamente tuve que ver la foto. Muestra más de lo que quisieras mostrar, pero no es gráfica. Así que no es mucho lo que podemos hacer, porque no puedes ver algo que consideremos malo o perjudicial“.

Y remató: “Voy a ser honesto: tal vez no te llamemos para seguir adelante con el caso, no podemos ayudar mucho”.

Me dijo si quería hacer una declaración, que él registraría. Pero no me sentía bien: estaba en la mitad de un parque, llorando, y a duras penas podía pensar. Sólo quería disfrutar lo poco que quedaba de aquella noche, que ya me había costado bastante dinero, y preocuparme por la denuncia después.

“Porque llevaba ropa interior”

La policía me aseguró que “lo habían obligado a borrar la foto“. En el estado de alteración en que me encontraba, no se me ocurrió pensar que esa era mi evidencia.

Lo triste es que la imagen no había sido considerada “gráfica” porque tenía ropa interior sobre mi zona íntima. Si no hubiera llevado nada, tal vez la policía hubiera tenido que actuar de una manera diferente.

Cinco días después estaba en un bus rumbo a otro festival, el Latitude, con una maleta de ropa que me había costado mucho armar: ¿debía poner faldas o era algo muy estúpido después de lo que había ocurrido?

En ese momento recibí una llamada de la policía: habían cerrado el caso, pero me aseguraban, otra vez, que le habían hecho borrar la foto. Pero para mí eso no era suficiente.

Ilustración del Upskirting.

BBC
El “upskirting” es la práctica de tomar fotos por debajo de las faldas de las mujeres sin su consentimiento.

Pocos días después, publiqué en Facebook lo que había ocurrido en Hyde Park. La respuesta de aquello fue viral, además porque acompañé el texto con una foto donde salía el tipo alto y su amigo (de casualidad habían quedado de fondo en una foto que nos tomamos con mi hermana).

Lo hice porque quería que alguien me dijera quiénes eran.

Pero lo que recibí fue el testimonio de otras mujeres que contaban la misma experiencia. Me di cuenta de que era un problema más grande.

También recibí mensajes de personas que me decían que vistiera faldas más largas, que dejara de llamar la atención y que dejara de mentir. Que había sido mi culpa que me hubieran tomado esa foto. Fue terrible: perdí el apetito, apenas podía conciliar el sueño.


¿Qué es el upskirting?

  • El upskirting es la práctica de tomar una foto por debajo de la falda de la mujer sin su consentimiento.
  • Muchas de esas fotos terminan en portales de internet dedicados a este tipo de imágenes y son consideradas parte de un gran negocio.
  • Algunos perpetradores utilizan cámaras que llevan en sus zapatos.

Entonces comencé una petición en Care 2 -un sitio online apoyado por activistas de distintas causas- para que mi caso se reabriera. Hasta ahora, mi entrada tiene más de 50.000 firmas.

Me puse a investigar con abogados y me di cuenta de que en mi país este tipo de práctica no es considerada un delito sexual. Y quiero que eso cambie.

Además, los perpetradores la mayoría de las veces no son castigados ya que el delito de voyerismo -espiar a otra persona cuando está desnuda- sólo aplica a lugares privados, como el hogar o los probadores de ropa de los almacenes.

La única figura que podría llevarme a alguna parte era la de una vieja ley de “indecencia pública”, aunque tiene un “pero” muy grande: se aplica especialmente a exhibicionistas, y para que se considere un acto de indecencia pública debe ser reportado por al menos dos personas.

Para ponerlo claramente: la única ley que podía llevarme a alguna parte con mi caso de “upskirting” se preocupaba por lo que el público viera, no por la víctima que había sido abusada.

Lo cierto es que las cosas tienen que cambiar, por eso estoy luchando para que las fotografías tomadas sin permiso por debajo de la falda sean consideradas una ofensa sexual.

Escocia ya lo hizo. Espero que Inglaterra, también lo haga pronto.

Mi caso ha sido reabierto y espero que los tipos estos de Hyde Park sean penalizados. Pero no se trata sólo de mi experiencia. Quiero que el siguiente escalón en esta lucha sea que el “upskirting” sea un delito, no una mera molestia.


Comunicado de la Policía Metropolitana de Londres, que atendió el caso:

La Policía Metropolitana toma con mucha seriedad las denuncias por voyerismo y las investiga en profundidad.

Utilizamos un amplio rango de tácticas policiales y desplegamos oficiales en operaciones específicas para identificar este tipo de comportamiento criminal que puede llegar a ser invasivo y estresante para las personas que lo sufren.

En este caso específico, creemos que el caso había sido manejado en un principio de acuerdo a los deseos de la víctima. Pero ahora la hemos contactado de nuevo y se están realizando nuevas pesquisas.


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