Sully, milagro en el Hudson

Una historia basada en hechos reales, un actor adecuado y un director de estilo clásico, son las características esenciales de este trabajo, el cual se aposa sobre un terreno fértil para sacarle la mejor partida al tema.
Félix Manuel Lora/Acento.com.do - 5 de diciembre de 2016 - 12:35 pm - Deja un comentario
Foto: Tom Hanks asume su rol desde la perspectiva más idónea sin interrumpir su accionar con lo establecido y ofreciendo un personaje que todos admirarán y asentirán al final lo valiente y bueno que es.

Título original: Sully. Género: Drama. Dirección: Clint Eastwood. Guión: Todd Komarnicki (Libro: Chelsey Sullenberg, Jeffrey Zaslow). Reparto: Tom Hanks, Aaron Eckhart, Laura Linney, Anna Gunn, Autumn Reeser.  1 hora 36 minutos. Clasificación: + 12 años. País: USA

Una historia basada en hechos reales, un actor adecuado y un director de estilo clásico, son las características esenciales de este trabajo, el cual se aposa sobre un terreno fértil para sacarle la mejor partida al tema.

Clint Eastwood echa mano a un argumento que le permite sacar un buen partido para hablar de cosas que ya han sido señaladas en otros filmes con respecto a los héroes nacionales.

Su más reciente discurso fílmico tocado en “El Francotirador” (2014) apunta a este mismo recurso que Eastwood le gusta definir en su cine, tomando, en algunas ocasiones, posiciones políticas con respecto al nacionalismo norteamericano.

En esta ocasión se centra en la hazaña realizada por Chesley “Sully” Sullenberger, un piloto aéreo que en 2009 se convirtió en un héroe cuando, al poco de despegar, su avión se averió y logró realizar un aterrizaje forzoso del aparato en pleno río Hudson, en Nueva York, con 155 pasajeros a bordo.

El filme trata de cumplir con los requisitos básicos de un cine de héroe frente a una adversidad. Por esto, forzosamente, frente a este evento trágico, se coloca una serie de consecuencias que llevan al protagonista al límite y a hacer frente a un posible obstáculo adverso que, en este caso, no es el accidente en sí más bien es el proceso de las investigaciones posteriores.

Como su historia no posee un despreciable elemento con el cual nuestro protagonista debe hacer frente, aparte de lo ocurrido en el avión, se coloca a la National Transportation Safety Board (NTSB, por sus siglas en inglés) como el elemento a luchar, puesto que la investigación de esta institución, tiende a echar por el suelo toda reputación de Sully.

Eastwood recurre a inflar un tanto su narrativa presentado el hecho del accidente desde distintos ángulos lo cual lo esparce durante el recorrido de la historia; aderezando, en algunas ocasiones, con pesadillas intercaladas desde la óptica de Sully.

Tom Hanks asume su rol desde la perspectiva más idónea sin interrumpir su accionar con lo establecido y ofreciendo un personaje que todos admirarán y asentirán al final lo valiente y bueno que es.

Esa táctica le confiere a la película un aval y garantía de que la audiencia, por lo menos, respetará los momentos en que se desarrolla la película, sin caer en el aburrimiento.

El director sabe que la espectacularidad de los efectos visuales tiene un peso parecido a las argumentaciones en que se apoya el filme. Por eso, no duda en integrarlas de una manera adecuada para que, al final, todo quede en su lugar a pesar de la poca fuerza dramática que posee el filme.

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